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#EllasEs Gemma Lienas: Una autora y muchas obras bajo el lente violeta (Parte 2)

Por 29 marzo, 2019 octubre 18th, 2019 Sin comentarios

 

Imagen del sitio web: www.gemmalienas.com

En esta segunda entrega -de tres- #EllaEs @gemmalienas nos habla de otras obras en las que ha enfocado asuntos que involucran a las mujeres de manera particular, nos cuenta qué está pasando en la actualidad con la literatura feminista y si cree posible que los hombres puedan ser feministas.

Por Sandra Valoyes Villa

El Diario Violeta de Carlota, es el libro con el que nos hemos inspirado en Confiar para ponernos las Gafas Violeta, pero sabemos que no es el único en el que abordas problemáticas, situaciones y sentires de las mujeres. Hay unos títulos que me causan interés como Rebeldes, ni putas ni sumisas, Pornografía y vestidos de novia, Quiero ser puta, y tienes muchos colores del diario de Carlota (El diario rojo de Carlota, El diario azul de Carlota, El diario amarillo de Carlota, El diario naranja de Carlota). Háblanos de estas obras.

En el caso de las novelas, por ejemplo Atrapada en el espejo, hablo de la violencia psicológica dentro de la pareja, que puede ser extremadamente dura y que deja unas marcas indelebles en la persona. Es una violencia muy difícil de denunciar porque muchas veces la gente no te va a creer, a lo mejor estás con una pareja que aparentemente es encantadora, o que lo es con los demás pero de puertas para adentro no lo es contigo. En ese libro de Atrapada en el espejo, justamente quise hablar de la violencia psicológica porque creo que es menos visible que la física y además quise poner como protagonista a un hombre y una mujer que tienen estudio superiores, que tienen un nivel de vida económico desahogado, porque me interesaba que se viera que no sólo las parejas que tienen poco nivel cultural o que tienen dificultades económicas tienen violencias.

Luego los títulos que has citado, por ejemplo, Rebeldes, ni putas ni sumisas, y Pornografía y vestidos de novia, son dos libros en los que recojo artículos que durante un año estuve haciendo en Cataluña, en una emisora de radio, cada día tenía que hacer un artículo con alguna cuestión relacionada con desigualdades con la mujer. Entonces, estos artículos, que aparentemente son muy ese momento, continúan siendo actuales porque todavía hay desigualdades en el terreno económico, laboral, de los poderes, sexual, etc. Por ejemplo, Rebeldes ni putas ni sumisas, se reeditó el año pasado.

El libro de Quiero ser puta, es el título y el subtítulo es Contra la regulación de la prostitución, es un pequeño ensayo en el que yo me muestro absolutamente en contra de regular la prostitución porque aquí en España, hay mujeres que dicen que debería de regularse como un trabajo más. Yo creo que no es un trabajo como otros, considero que la prostitución en general es un problema que afecta a la clase porque ejercen la prostitución las mujeres pobres, es un problema de etnia porque hay muy pocas españolas que ejerzan la prostitución, generalmente vienen de países menos desarrollados, y es un problema de género porque casi todas las personas que están en situación de prostitución son mujeres y casi todas las personas que utilizan la prostitución, son hombres. Por lo tanto, partiendo de esta premisa, yo no considero que se pueda legalizar la prostitución. Tal vez hay algunas mujeres que lo hacen porque quieren, en este caso me parece bien que lo hagan, pero que no pidan que este se pueda considerar un trabajo como cualquier otro, porque además, en países como Alemania, Holanda o Australia, donde han regulado la prostitución, las mujeres en situación de prostitución no viven mejor, quienes viven mejor son los proxenetas y los llamados clientes, que yo prefiero llamar puteros, porque es lo que son. Por lo tanto, en este libro yo lo que hago es contar que no estoy de acuerdo en regular la prostitución como si fuera un trabajo, al revés, yo creo que hay que dar oportunidades a las mujeres para que no tengan que optar a eso como único recurso, eso sí que es injusto, que sólo tengan este recurso para poder salir adelante económicamente.

Imagen del sitio web: www.gemmalienas.com

Nos dejas con muchas ganas de leer en profundidad estos textos, la prostitución es un tema supremamente actual que tiene muchas aristas, en especial cuando lo unimos con otros asuntos propios del capitalismo, y bueno, la violencia psicológica que ha sido un tema muy invisibilizado… pero la literatura, digamos, que ha sido el campo donde has podido desarrollar esas ideas, también ha sido un mundo difícil para las mujeres, pues vemos en la historia que muchas debieron firmar como varones o ponerse seudónimos para poder ser leídas o escuchadas, ¿hoy cómo ves a las mujeres en ese mundo de la literatura? ¿crees que hay una literatura feminista? y si es así, ¿quiénes son esas exponentes que se están presentando en la actualidad?

Yo creo que en algo han mejorado las cosas, sobre todo porque que somos las propias mujeres las que nos rescatamos unas a otras. Hay un libro de Jackie Flemming, que se llama El problema de las mujeres, es una novela gráfica con pequeñas frases. Y hay una página en la que cuenta que las mujeres cuando han hecho algo interesante han sido relegadas a la papelera de la historia, es decir, que cualquier mujer, un poco lo que decías tú ahora, escribe pero luego no se la ve porque ha tenido que poner un seudónimo masculino o porque el marido ha capitalizado su éxito. Bueno, pues eso ha ocurrido durante siglos, los críticos de literatura siempre han juzgado mucho mejor todos los libros escritos por hombres, que los libros escritos por mujeres.

Hay un libro de Laura Prichard, que es una autora feminista también, que se llama Literatura de mujeres, en el cual examina durante páginas y páginas, las crítica de los principales diarios dedicados, suplementos culturales, libros y crítica de libros; cada vez que hay una crítica de un libro escrito por una mujer, que hay muy pocos pero las que hay son terribles, siempre asocian literatura de mujeres con literatura mala; eso es un problema de criterio masculino, de criterio androcéntrico, cuando una sale de los temas que tocan los hombres o una escribe de una forma distinta, automáticamente es juzgada con mucha dureza por parte de los críticos.

Y sí que es cierto que en estos momentos hay muchas mujeres con una mirada feminista, que escriben, por ejemplo, en España está Martha Sánz, que me gusta muchísimo y es una escritora excelente. Tienes en catalán, que también escribe en castellano, a Nayate Jasmin, que es una chica que vino de Marruecos, se instaló en Cataluña cuando era pequeña y es una escritora muy reconocida. Tienes muchas mujeres feministas, fuera de España empezando por Margaret Atwood que a mí me parece una autora fantástica. Mira, hay uno que he leído hace poco que es de una autora también de África pero está instalada en Austria, se llama Cárdeno adorno de Katharina Winkler y es un libro también sobre violencia de género. Luego, por ejemplo, tienes a Claudia Piñeiro de Argentina, tienes a La trenza de Lætitia Colombani en Francia, tienes en cuanto novela gráfica a Ana Penyas que hace poco ganó un premio nacional con Estamos todas bien, tienes un libro más clásico como Papá se ha ido de caza de Penélope Mortimed, tienes Apegos feroces de Vivian Gornick que es ficción novelada… tienes tantos, yo creo que ahora hay muchos, muchos.

También tienes hombres que escriben sobre las nuevas masculinidades, por ejemplo, Ritxar Bacete con el libro Nuevos hombres buenos, que está muy bien porque habla de la nueva manera de aprender a ser hombre, igual que las mujeres están cambiando los estereotipos de patriarcado, también muchos hombres que los están cambiando respecto a la masculinidad.

Eso es muy interesante porque surge en muchos auditorios la pregunta por el lugar de los hombres en la eliminación de esas discriminaciones y brechas que impiden la igualdad entre ellos y nosotras, y se pregunta mucho si un hombre puede ser feminista o simplemente aliado de estas luchas.

Yo creo que un hombre que sea demócrata y que esté a favor de los derechos humanos tiene que ser forzosamente feminista, además el feminismo lo que pretende es la igualdad de las personas y por tanto una persona que lucha por los derechos humanos y está a favor de la igualdad, no puede dar la espalda al feminismo. Es verdad que con determinadas cuestiones y al pretender esta igualdad en todos los terrenos, los hombres pierden cuotas de poder, y eso siempre es doloroso, pero por otro lado, también ganan muchas otras cosas. Por ejemplo, el hecho de poder ocuparse del cuidado de los demás, del cuidado de los hijos, hace que descubran una faceta humana que estaba escondida, que estaba reprimida, porque otra de las cosas que pasa con el estereotipo masculino es que reprime las emociones de los hombres, los hombres no lloran, los hombres siempre tienen que ser valientes y solo les dejan manifestar una emoción que es la ira, pero las emociones las tenemos todos y todas y por lo tanto, cuando los hombres descubren que pueden manifestar todas las emociones como hace una mujer, son mucho más felices.

Otro terreno en el que el feminismo ayuda a que los hombres encuentren un equilibrio mucho mayor que es el de la sexualidad, la sexualidad patriarcal siempre les ha dicho que ellos siempre tienen que estar disponibles, siempre tienen ganas, y siempre están a punto. Esto no es verdad, no hay nadie, ni hombres ni mujeres que siempre estén a punto para el sexo. Esto acaba provocando muchos problemas para los hombres, porque el tener que estar siempre dispuesto genera mucha ansiedad. En el momento en que establecen unas relaciones de igualdad y en que ya no tienen que ser siempre el súper hombre, eso les da una tranquilidad que mejora las relaciones sexuales.

Así que son muchos los terrenos en los que el hombre acaba también ganando con el feminismo, por ejemplo, los hombres son más violentos no porque tengan testosterona, ni porque hayan nacido de una determinada manera, lo son porque les han construido como personas violentas; con las estadísticas mundiales ves que la gran mayoría, más del 90% de asesinatos son cometidos por hombres, y más del 80% de las víctimas, son hombres, quiere decir que los hombres experimentan, sufren más violencia y cometen mucha más violencia que las mujeres. Pero no porque sean hombres, no porque tengan un cerebro de una determinada manera, sino porque han sido educados en unos patrones patriarcales, así que esa es otra de las razones por las que también les conviene el feminismo.

En la próxima y última entrega de #EllaEs @gemmalienas, la escritora nos cuenta la experiencia de su paso por el Parlamento catalán como diputada, opina sobre el movimiento político de mujeres de Medellín Estamos Listas y nos dice qué significa para ella la Confianza y Mujeres Confiar.

#EllasEs Gemma Lienas, la escritora que nos puso las Gafas Violeta (Parte 1)

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